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jueves, 31 de mayo de 2012

¿Has sentido alguna vez el síndrome del domingo?


No sabemos que tienen los domingos pero lo cierto es que para muchas personas, el último día de la semana les genera sentimientos negativos muy diversos. Pueden ir desde la tristeza o la melancolía hasta la apatía o incluso la ansiedad.

A este conjunto de estados de ánimo, algunos psicólogos lo han bautizado como el Síndrome del Domingo. Hoy en nuestro blog, vamos a contaros por qué se produce y cuál es la mejor forma de evitarlo.

El Síndrome del Domingo es más habitual que se produzca en otoño e invierno, ya que son las épocas del año más frías y en las que los días son más cortos. Dichas circunstancias invitan a quedarse en casa y este hecho desemboca en muchos casos en estados de ánimo melancólicos o tristes.

Ahora bien, ¿cuáles son los motivos que nos conducen a dichos estados de ánimo?

Muchas veces generamos muchas expectativas ante el fin de semana que se aproxima, bien sea porque estamos sobrecargados de trabajo o simplemente porque tenemos una semana complicada. Si las expectativas creadas no se cumplen, podemos acabar el domingo con una sensación de vacío y un sentimiento de culpabilidad, en el sentido de no haber aprovechado lo suficiente el fin de semana. 



Por otro lado, la libertad para hacer lo que queramos durante el domingo, sin horarios ni obligaciones, se puede convertir en un arma de doble filo. Esto es, al tener todo el poder para administrar nuestro tiempo, ello puede ocasionar que no sepamos muy bien que hacer con él y como consecuencia de ello, acabemos por no hacer nada. Ese “no hacer nada” suscita en muchas personas, tedio y apatía.

El Síndrome del Domingo viene dado, también, por la situación laboral a la que nos enfrentemos. Si sufrimos de mucho estrés en el trabajo, nos preocupamos en exceso o estamos pasando por un bache profesional, tendemos a caer en el efecto de anticipación, es decir, pensamos en todo el trabajo que tendremos que hacer el lunes, los problemas a los que nos tendremos que enfrentar…; en definitiva, acabamos pasando la tarde de nuestro día libre, pensando en el trabajo de mañana  y no disfrutando el hoy, el presente.

Como último motivo que puede desencadenar este tipo de síndrome, podemos citar, el tiempo que el domingo nos deja para pensar en nosotros mismos y en nuestras vidas. Digamos, que el domingo nos sitúa ante el espejo donde se reflejan nuestros temores y cuestionamientos que, durante la semana no emergen por las obligaciones, la rutina  y la falta de tiempo. Esto supone que, de no estar contentos con lo que “ese espejo nos muestra”, aparezcan pensamientos y sentimientos que nos entristecen. En el caso específico de las personas que están solas, éstas experimentan en este día, un total sentimiento de soledad.


La actitud positiva es lo mejor para ahuyentar a este Síndrome

Casi todo en la vida es una cuestión de actitud. Evitar caer en el Síndrome del Domingo no es una excepción y va a depender de forma decisiva, en cómo afrontemos este día

Porque aunque el domingo es de hecho, el día de descanso por excelencia, eso no significa que deba convertirse en un tedio. Démosle la vuelta a nuestros pensamientos negativos y transformémoslos en positivos. Por ejemplo, a la recurrente frase “A la mañana siguiente tengo que trabajar. ¡Menuda semana me espera”; podemos responder con el siguiente pensamiento: “Sí la semana va a ser dura, mejor aprovechar este bonito día para practicar mi hobbie favorito o disfrutar de mi familia.”

¿A qué es buena respuesta? Pues, os aseguramos que respuestas como éstas pueden ayudarnos a alejarnos de sentimientos de tristeza o ansiedad. Si lo pensáis bien, un simple cambio en nuestras actitudes marca la diferencia entre tener un maravilloso día por delante para disfrutar, descansar y sentirnos bien con nosotros mismos, y un día aburrido y marcado por la tristeza, la melancolía y los malos rollos. 

Pasear, leer un libro, jugar con nuestros hijos, practicar nuestro deporte favorito, ir al cine...; actividades como éstas, pueden ayudarnos a pasar un feliz domingo. Para muchas personas el sábado es un día alegre, divertido y luminoso, mientras confiesan que el domingo es un día que no les gusta porque lo ven como inútil y apático. En realidad, si lo analizamos, no tiene ningún sentido, ya que la mayoría de las actividades que realizamos los sábados, las podemos hacer también los domingos. 

A veces debemos obligarnos a nosotros mismos a salir a la calle, ir al cine, quedar con los amigos, etc., aunque en el momento no nos apetezca, se trata de vencer esa pereza inicial que nos crea la tarde del domingo, olvidar que mañana tenemos que volver al trabajo y disfrutar del momento como en el resto del fin de semana.

Y por último, desde Clínica Barrachina, también os invitamos a que reflexionéis sobre el bienestar físico y mental que muchas veces provoca el “no hacer nada”. Porque  también es bueno practicarlo de vez en cuando. Dejar la mente en blanco, dialogar con nosotros mismos y simplemente, disfrutar de la tranquilidad de un día contemplativo, es también un buen plan para desconectar del ajetreo y actividad frenética que nos exige nuestro día a día.

Como siempre os recordamos que el equilibrio entre cuerpo y mente es imprescindible para vivir una vida apacible. Si estamos en paz con nosotros mismos, ningún síndrome, semanal o de cualquier otro tipo, podrá lograr que dejemos de ver el lado positivo de nosotros y nuestras vidas. ¡Buen día y sed felices!


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