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martes, 15 de mayo de 2012

¡Qué la “operación bikini” no se te suba a la cabeza!


Esta frase que puede parecernos algo cómica, adquiere en esta época del año una seriedad extrema. En este periodo, cuando nos desabotonamos las camisas y las faldas y pantalones se acortan, mucha gente se da cuenta, de repente, de los pocos cuidados que su cuerpo ha recibido durante el invierno. ¿La consecuencia?
Más de la mitad de la población preocupada por perder kilos y adelgazar a toda costa para volver a entrar en ese bikini o bañador que no ha encogido sólo.
Pero, hay que tener cuidado porque esa incipiente preocupación puede transformarse en una obsesión que desencadene actitudes y comportamientos nada beneficiosos para la salud. Lo primero que hay que tener en cuenta es que tampoco podemos esperar milagros repentinos. Es decir, si en 9 meses hemos abandonado nuestro cuerpo a su suerte, no podemos pretender que en menos de un mes, se recupere de dicho abandono.
Lo mejor, siempre insistimos en nuestros pacientes, y hoy a través de nuestro blog, es seguir una dieta equilibrada, que nos aporte los nutrientes esenciales y con pocos excesos, complementada con la práctica habitual de ejercicicio físico. Y sí, esto suponemos que ya lo habréis leído o oído en muchos sitios, pero es que realmente es cierto. Si lo hacéis, no necesitáreis ninguna “operación bikini”, vuestro cuerpo os lo agradecerá y vuestra salud, también.
Sin embargo, como sabemos que mucha gente “ya ha llegado tarde” para seguir el consejo, queremos simplemente que conozcáis los peligros y riesgos sanitarios que la pérdida de peso rápido, pueden ocasionar en nuestra salud.

Las dietas milagro existen pero no hacen milagros
Hay muchísimas dietas que prometen perder peso rápidamente a través de la supresión drástica de alimentos o a base de ingerir un único alimento. Estas dietas, no nos cansaremos de decirlo, son muy peligrosas y además, en la mayoría de los casos, poco efectivas, puesto que tras seguirlas, se suele volver a ganar peso.
No lo decimos sólo nosotros, la Agencia Española de Seguridad y Nutrición (AESAN), ha elaborado un documento con el objetivo de dar a conocer a la población los riesgos que, para la salud, representa el seguimiento de este tipo de dietas, las dietas milagro.
En dicho documento, la institución explica cómo detectar si estamos frente a una dieta milagro. Según esto, una dieta milagro es toda aquella en la que existe una promesa latente de pérdida de peso rápida y sin esfuerzo, (por ejemplo, 5 kg por mes), asegurándose la total seguridad sanitaria de seguirla.
En cuanto a los riesgos asociados a este tipo de dietas, AESAN cita los siguientes:
- Puede provocar deficiencias de proteínas, vitaminas y minerales por la falta de consumo de alimentos que las contienen.
- Producir efectos psicológicos negativos.
- Desencadenar, incluso, trastornos del comportamiento alimentario (anorexia y bulimia), a veces de mayor gravedad que el exceso de peso que se pretendía corregir.
- Favorecer el efecto “rebote” o “yo-yo”, es decir, la rápida recuperación del peso perdido.
Además, en su documento, señalan los tres grandes grupos en los que se integran las dietas milagro más populares:
- Grupo 1. Dietas hipocalóricas desequilibradas: 
Provocan un efecto rebote, caracterizado por una rápida ganancia de peso, que se traduce en un aumento de masa grasa y pérdida de masa muscular. Esto obedece a que el metabolismo se adapta a la disminución drástica de la ingestión de energía mediante una disminución del gasto energético. Estos regímenes suelen ser monótonos, además de presentar numerosas deficiencias en nutrientes, sobre todo si se prolongan por largos períodos de tiempo. Algunas de las dietas milagro pertenecientes a este grupo son la Dieta “toma la mitad” o la Dieta Gourmet
-  Grupo 2. Dietas disociativas:
Según este tipo de dietas, los alimentos no contribuyen al aumento de peso por sí mismos, sino al consumirse según determinadas combinaciones. No limitan la ingestión de alimentos energéticos sino que pretenden impedir su aprovechamiento como fuente de energía con la disociación. Esta teoría carece de fundamento científico y los resultados obtenidos sólo obedecen a un menor consumo de energía, ya que no existen alimentos que solamente contengan proteínas o hidratos de carbono. Dietas milagro de este tipo son la Dieta de Hay o Disociada, Régimen de Shelton, Dieta Hollywood, Dieta de Montignac,entre otras. 
-  Grupo 3. Dietas excluyentes:
Consisten en eliminar de la dieta algún nutriente. Dentro de este grupo de dietas, se identifican, además, subcategorías:
1.     Ricas en hidratos de carbono y sin lípidos y proteínas, como la Dieta Dr. Prittikin y la Dieta del Dr. Haas.

2.     Ricas en proteínas y sin hidratos de carbono, como la Dieta de Scardale, Dieta de los Astronautas, Dieta de Hollywood y la Dieta de la Proteína Líquida. El principal riesgo para la salud de este tipo de dietas es que provocan una sobrecarga renal y hepática muy importante, por causa, principalmente, del exceso de proteínas.
3.     Ricas en grasa: Se conocen como dietas cetogénicas, llamadas así, porque generan una situación de cetosis, similar al ayuno. Pueden ser muy peligrosas para la salud, produciendo graves alteraciones en el metabolismo. Son dietas de este tipo, la mundialmente conocida Dieta de Atkins.
Esperamos que este articulo os haya servido para entender, que más allá de lo puramente estético, la salud es siempre lo primero. Desde Clinica Barrachina insistimos en que aprender a comer saludablemente es la mejor opción si quieres perder peso. Los resultados no son tan rápidos pero, como reza el dicho, lo bueno se hace esperar.
¡Feliz día!
Fuente: AESAN

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